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Dejó el trabajo soñado para volver a México y emprender Essay

¿Te atreverías a dejar el trabajo soñado sólo para emprender? José María Ramos lo hizo. En agosto pasado salió de Saudi Aramco, la compañía petrolera más grande del mundo, para iniciar , un emprendimiento de biocombustibles con el que busca refinar productos para la industria química mexicana, deficitaria en varios insumos.

“Empezamos con la idea de producir biodiesel, pero más tarde migramos a la idea de crear una industria secundaria, de ayudar a los biodieseleros que ya existen y que creemos que van a existir más”, explica José María en entrevista con Entrepreneur.

El objetivo es comprar a los productores de biodiesel sus subproductos, como la glicerina cruda, purificarla y vendérsela a la industria cosmética y farmacéutica.

José María y sus socios están en el proceso de escoger el lugar para poner su planta piloto y de saber cuánto dinero necesitarán para echarla a andar, aunque desde el principio el fundador encontró varios retos y dificultades. Su socio inicial se salió del proyecto y un proveedor importante se echó para atrás en el último momento.

Aún así, José María dice que hacer una biorefinería en México tiene muchas ventajas. Ya hay más de 20 compañías en el país que son proveedoras, pero importan este producto en dólares. Al producirla en México, todas las operaciones se harían en pesos y se apoyará a los productores de biodiesel y a futuros emprendedores. Además, tiene algo muy claro en esta aventura: “No me iba a arrepentir de emprender y fracasar, sino de nunca haberlo intentado.”

Su primer empleo

La mayoría de los jóvenes mexicanos sueñan con estudiar en el extranjero, trabajar para una gran compañía internacional y viajar por el mundo. José María tenía todo eso, pero lo dejó para volver a México a iniciar un proyecto en un territorio inexplorado, como los bioquímicos y biocombustibles.

José María Ramos es ingeniero químico graduado de la Universidad de las Américas Puebla. Tras acabar su licenciatura, recibió una beca para estudiar en la Universidad de Ciencia y Tecnología del Rey Abdullah en Arabia Saudita. En septiembre de 2011, fue reclutado para trabajar en la estatal Saudi Aramco como ingeniero en el área de refinación.

“Fue mi primer empleo, nunca pensé trabajar en refinería, pero para eso fui entrenado”, dice José María, aunque reconoce que desarrolló sus habilidades de comunicación para interactuar con los jefes, con la gerencia, el área de operaciones y los obreros.

Trabajó cinco años en las refinerías del reino, dando soporte técnico como ingeniero de procesos.

Saudi Aramco es por reservas y producción. En 2015, la estatal produjo 10.2 millones de barriles de crudo diarios, rompiendo su propio récord de 2014, de 9.5 millones de barriles diarios, según datos de la misma compañía.

Pese a que estaba muy cómodo en su empleo, José María no dejaba a un lado su sueño de trabajar con biocombustibles. “El mundo necesita más y mejores combustibles, pero al ser (Saudi Aramco) una empresa arraigada en combustibles fósiles, no encontré forma de desarrollar ese gusto.”

Dejar la zona de confort

Desde Arabia, Ramos Rodríguez ya estaba trabajando en la idea de fundar su compañía y hacer una biorefinería en el país, pero, al igual que varios emprendedores, sentía miedo de dejar un empleo muy bien pagado.

“Yo estaba muy cómodo en mi empleo anterior, dormido en mis laureles. Tenía mucho miedo de renunciar, me decía, ‘no puedo perder este sueldo, no me lo van a dar en  México’ (…) Pero me di cuenta que todos los empresarios tienen ese miedo y se lanzan.”

Él y su esposa esperaban a su primer hijo, al cual perdieron antes de nacer. Este fue su punto de inflexión. En ese momento, se alinearon sus prioridades y eligió lo que iba a hacer.

“Desgraciadamente, mi esposa y yo perdimos al bebé que estábamos esperando, fue un shock muy fuerte. (…) En ese momento, me di cuenta de que ya había perdido lo que más quería. Después de eso, te preguntas cuáles son tus prioridades en la vida. Qué quieres lograr. Fue en ese momento cuando decidí irme, no me estaba llenando profesionalmente.“

Al convencerse de que su empleo no lo llenaba profesionalmente, decidió regresar a México a empezar con Visel Biofuels. “Es un proyecto muy ambicioso, pero no generará ingresos en los primeros seis meses”, reconoce.

Aunque aún no empieza operaciones, Visel Biofuels ya ha obtenido reconocimientos como una de las mejores iniciativas de emprendimiento en el país por parte de Cleantech Challenge de México y Reto Zapopan.

Él y sus socios aún están en la fase de ver en cuál región del país instalarán su planta piloto, pero “puede ser en la zona del Bajío”, dice. Y agrega que a principios de 2017 tendrán una idea de cuánto dinero necesitarán para investigación, laboratorio y el desarrollo de la planta piloto, y harán una ronda de financiamiento.

¿Dónde está la oportunidad?

El biodiesel se obtiene a partir de aceites vegetales y grasas. La elaboración de este biocombustible deja otros subproductos, como la glicerina cruda. Ahí está la oportunidad para Visel Biofuels. La glicerina es una materia muy versátil de la que se pueden hacer 144 derivados en la industria cosmética, farmacéutica y de higiene.

“¿Por qué tengo la certeza de que tendremos un buen resultado? Porque yo he visto cómo evoluciona la tecnología en refinería. Sin embargo, cuando veo la tecnología para purificar la glicerina, está estancada”, comenta José María Ramos.

México es deficitario en insumos para la industria química en casi todos los productos y depende de las importaciones.

En 2014, la balanza comercial de la industria química en México tuvo un déficit de 21,369 millones de dólares (mdd), 9.6 por ciento más que el año anterior. En ese mismo año, Las importaciones de productos químicos alcanzaron los 32,708 millones de dólares, 4.6 por ciento más, de acuerdo con datos de la Asociación Nacional de la Industria Química (ANIQ).

La glicerina tiene muchos usos en la industria química, como en cosméticos y productos de higiene personal.

Sólo en la fabricación de cosméticos, perfumes y otras preparaciones de tocador, el valor de producción en México en 2014 era de 37,047 millones de pesos, 10.2 por ciento más que en 2009, de acuerdo con del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). 

Consejos de un emprendedor a otro

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José María piensa que ha logrado mucho hasta ahora, y eso que ha tenido reveses, como la salida de un socio al ver que no era rentable la producción de biodiesel. “Me quedé solo. Si yo cambiaba de opinión, ahí moría el proyecto.” También tuvo que enfrentar la negativa, de último momento, de un gran proveedor que le iba a dar la glicerina para refinar.

“Yo, desde Arabia, y mi equipo desde México nos pusimos a buscar quién producía biodiesel en México y encontramos toda una gama de productores pequeños y medianos. Hablamos con ellos y afortunadamente la respuesta fue afirmativa”, cuenta.

Le pedimos a José María que nos diera unos consejos para emprendedores, y menciona estos tres:

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